Para tratar de determinar el grado de amenaza en que se encuentran las especies, los científicos y conservacionistas de todo el mundo han establecido un sistema de clasificación que se basa, principalmente, en el número de individuos o poblaciones de individuos de una especie. Este sistema, sin embargo, en ocasiones ha resultado poco preciso, debido principalmente a que la determinación del tamaño de las poblaciones de las especies, es una tarea complicada y costosa. Esto ha ocasionado que, en la mayoría de los casos, la clasificación de las especies se base más bien en la opinión y experiencia de los especialistas, quienes han establecido las siguientes categorías:
Especies extintas o extinguidas. Esta categoría comprende, como ya hemos visto, aquellas especies que han desaparecido globalmente.
Especies extirpadas o desaparecidas. Engloba a las especies que han desaparecido en algún país o región del planeta, pero subsisten en otros países o regiones.
Especies en peligro de extinción. Se consideran en esta situación, aquellas especies cuya área de distribución o tamaño poblacional han disminuido drásticamente, poniendo en riesgo su viabilidad biológica. Aquellas especies que cuentan con menos de mil ejemplares existentes, se consideran usualmente dentro de esta categoría.
Especies amenazadas. Son todas aquellas cuyas poblaciones están disminuyendo notablemente y que, de continuar esta tendencia en el mediano plazo, podrían convertirse en especies en peligro de extinción. Generalmente su número poblacional oscila entre mil y cinco mil ejemplares.
Especies raras o frágiles. Son las que de manera natural son poco numerosas y, por lo tanto, son altamente susceptibles a las alteraciones que las actividades humanas provocan en su entorno o en sus poblaciones.
Todas estas categorías conforman las denominadas listas de especies en riesgo o libros rojos, que nos dan una idea de la cantidad conocida de plantas y animales que están desapareciendo a causa de las diferentes actividades humanas